*E.T., el extraterrestre de Steven Spileberg (1982).
Llegamos a la tercera semana de lecturas dedicada a Juan Jacinto Muñoz Rengel. En este caso os propongo la lectura de tres piezas que forman parte de la tercera parte del libro, Extramundi, con lo que de algún modo, cerramos el círculo. He leído en más de una reseña que es la parte más lúdica del libro, en la que el humor es más importante. Sin embargo no quisiera que cayéramos en el error de convertir esta serie de microrrelatos de ciencia-ficción en algo más ligero tan sólo por el género al que se circunscriben. Son piezas en las que hay humor, destilan imaginación y hay literatura. Porque en los planetas o civilizaciones de Extramundi, por muy lejos que se encuentren, una y otra vez nos daremos de bruces con un reflejo que, pese a su diferencia aparente, se parece tanto y tanto a nosotros mismos.
Multiverso β
Los dos jóvenes se sentaron
en la cama y dejaron la pistola entre ambos. Él le preguntó a ella
si quería ser la primera. Ella le dijo que prefería que él lo
hiciese antes. El chico cogió el arma, se apuntó a la cabeza y se
la voló por los aires.
En el centro del cuello
tronchado, por encima del cerco sanguinolento de la camiseta, comenzó
a germinar una forma oblonga, que creció hasta convertirse en una
nueva cabeza. Luego el chico volvió a disparar. Y así continuó
haciéndolo hasta que le creció una mata de pelo liso y oscuro, sus
rasgos fueron aindiados y sus ojos color ámbar.
Entonces fue el turno de la
chica, que no dejó de dispararse hasta que él le indicó que parase
con un gesto de complacencia, como ella había hecho antes.
Al fin, retiraron la colcha
llena de despojos, se echaron en la cama y comenzaron a besarse.
Juan Jacinto Muñoz Rengel
El libro de los pequeños milagros (Páginas de Espuma, 2013)
Multiverso
γ
El hombre fornido se enfundó
la cazadora sobre la camisa de cuadros, se caló la gorra con orejeras
y se armó con un fusil. Salió de la cabaña y caminó en silencio
hasta adentrarse en el bosque. Tenía que conseguir comida para sus
hijos, como fuera. En el primer claro se arrodilló sobre el pasto y
comenzó a arrancar con avidez briznas de hierba del suelo y a
llenarse con ellas los bolsillos. Entonces lo vio. El cervatillo de
cola blanca estaba justo dos metros delante de él, mirándolo a los
ojos. Pensó en quedarse quieto, en cuánto tiempo podría permanecer
sin mover un músculo, pensó en descolgar de su hombro el fusil y
disparar como un loco, pensó en correr. Pero no llegó a hacer nada
de eso. En el primer parpadeo el pequeño ciervo lo había envuelto
en la bola de tegumento que lanzó a través de sus fauces, lo había
adherido a las ramas más gruesas de un árbol, y allí lo mantendría
con vida durante días mientras iba devorando sus extremidades y
alimentándose de su carne y de su miedo.
Juan Jacinto Muñoz Rengel
El libro de los pequeños milagros (Páginas de Espuma, 2013)
Géneros
En el planeta Axz, él es
quien queda fecundado, quien protege los huevos en su bolsa
incubadora, y quien alimenta a las crías con sus dos hileras de
mamas después de la eclosión. Ella deposita los huevos maduros
dentro de la bolsa de él, para que los fertilice. Pero su naturaleza
la inclina a la caza y a las expediciones en las vastas llanuras de
zinc. Su armadura de placas es más resistente, y los anillos óseos
de su larga melena están naturalmente diseñados para la guerra.
En el planeta Zxa todo es
igual. Si bien, en su extraña lengua, a él lo llaman ella , y a
ella él.
Juan Jacinto Muñoz Rengel
El libro de los pequeños milagros (Páginas de Espuma, 2013)
Con estas tres propuestas
terminamos las lecturas de microrrelatos de Muñoz Rengel, pero no se vayan
todavía, aún hay más.
El viernes 24 a las 19:00 Muñoz Rengel presentará su libro en La Microbiblioteca, acto al que os invitamos a todos.
Y el martes 28 a las 18:00 realizaremos el consabido chat, en el que podrás preguntar al autor por cualquier asunto que haya despertado tu curiosidad.
El viernes 24 a las 19:00 Muñoz Rengel presentará su libro en La Microbiblioteca, acto al que os invitamos a todos.
Y el martes 28 a las 18:00 realizaremos el consabido chat, en el que podrás preguntar al autor por cualquier asunto que haya despertado tu curiosidad.
Backward VI
Entonces, toda la energía se concentró en un solo punto. Y el tiempo, como si de un calcetín se tratara, se puso del revés.
Juan Jacinto Muñoz Rengel
El libro de los pequeños milagros (Páginas de Espuma, 2013)




